Antaño, prácticamente era la única manera de poder presenciarlo. La principal ventaja de ver el Encierro desde el vallado es recibir ese cúmulo de sensaciones provocadas por los gritos de los corredores y por las pezuñas de los toros.

Ahora bien, presenta también dos inconvenientes: por un lado, si se quiere coger una buena posición en el vallado, obliga a madrugar y mucho, lo mejor es ir hacia las seis y media o siete, más tarde será prácticamente imposible encontrar un hueco (los fines de semana hay que ir antes porque el número de visitantes aumenta considerablemente); por otro, el hecho de verlo in situ conlleva la limitación de poder presenciar sólo una parte de uno de los tramos del Encierro.

Pese a los inconvenientes, es una experiencia y una manera única de vivir la emoción del Encierro detrás del vallado. Hay que tener en cuenta que el primer vallado está reservado para los diferentes dispositivos y los corredores en apuros durante la carrera, quedando por lo tanto, excluido para el uso del espectador.

En la calle Santo Domingo, al inicio del recorrido, existe un espacio sin vallado para ver el comienzo del Encierro. A este lugar acude mucho público, por lo que se recomienda estar allí entre las 05:30 y las 06:00 de la mañana. Es un lugar especial, un lugar en el que se puede presenciar cómo muchos corredores se encomiendan al Santo para pedirle su protección en la carrera, donde la emoción se huele en el ambiente y donde se puede sentir la fuerza con la que los astados salen de los corrales.

 

BalconesPlaza de TorosTelevisión e internetBares alrededor del recorrido

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