Después de 204 horas de fiesta, a las doce de la noche del 14 de julio, se dan por concluidas las fiestas de San Fermín. Los pamploneses y los visitantes se reúnen ante el balcón del Ayuntamiento para darlas por finalizadas. Se despiden solemnemente los nueve días de fiesta que acaban de vivir. A las doce de la noche una multitud de velas encendidas se mueven melancólicamente tras el anuncio de fin de fiesta del alcalde. Durante toda la noche se entonará la canción que da nombre a este último acto: “Pobre de mí, pobre de mí, que se han “acabao” las fiestas de San Fermín”. No obstante, las celebraciones continuarán hasta el amanecer.

En el mismo lugar, con los mismos protagonistas y a la misma hora (uno por la mañana y el otro por la noche) se celebra el inicio y el final de los Sanfermines. Sin embargo el “Pobre de Mí” es la antítesis del Chupinazo, que cambia la luz del día por la noche, la explosión de alegría por la tristeza y las ganas de diversión, por el cansancio acumulado. Al igual que lo hiciera el seis de julio, un gran número de gente se concentra en la Plaza Consistorial poco antes de que el reloj marque el final del día. A la hora en punto, el primer edil se asoma desde el balcón del Ayuntamiento para poner fin a las fiestas y dirigiéndose al gentío espeta: “Ya falta menos para el glorioso San Fermín” y emplaza a todos a  participar en los Sanfermines del año siguiente. La multitud corea entonces el “pobre de mí” a la vez que se encienden cientos de velas que se iluminan en la oscuridad de la noche. La costumbre es entonces quitarse el pañuelo como señal de que se han terminado oficialmente las fiestas.Desde la contigua Plaza de los Burgos se oye el ruido de una traca de cohetes lanzada para marcar el final de las fiestas. Los pamploneses desde este momento se tendrán que ir haciendo a la idea de la vuelta a la normalidad. Muchos continuarán todavía unas horas más la diversión antes de desanudarse el pañuelico rojo.

Han terminado las fiestas, pero siempre con esperanza. Ya falta menos para las del año siguiente.

Recomendaciones

Para participar plenamente en el Pobre de mí se hace imprescindible llevar una vela. En caso de olvido, se puede adquirir en la calle según te vas acercando al Ayuntamiento. Una vez allí, hay que dejarse llevar por el ambiente y entonar un emocionado “pobre de mí”, junto con el “ya falta menos” y otros cantos de despedida.

La participación en el acto es multitudinaria, no tanto como en el chupinazo, pero de igual manera si se quiere acudir y presenciarlo en un buen lugar, hay que ir antes de la hora prevista para su celebración.

Existe otra forma muy emotiva y privilegiada de despedir los Sanfermines. Alquilar un balcón en la misma plaza y con vistas directas al acto, es una forma especial de vivirlo. Si quieres vivir una experiencia única acompañado de personas apasionadas por SAN FERMÍN, ven a Pamplona con VisitSanFermín.

Artículos Relacionados