Hablar del Encierro de Pamplona supone referirse a una tradición multisecular. Desde muchos siglos atrás se llevaba a cabo, aunque era conocido como “la entrada”. Era distinto al actual, ya que no había corredores, aunque, progresivamente, se fue convirtiendo en un espectáculo público, en el que los pamploneses salían a las calles y llenaban la plaza de toros para disfrutar con el recorrido de la manada de toros.

Para precisar su historia, Luis del Campo Jesús (1912-1995), médico forense pamplonés, gran investigador y considerado “el historiador del Encierro”, comparte la opinión de los regidores de 1787, cuando afirmaban, incluido el coso establecido en la plaza del Castillo, que «la función de correrse toros es tan antigua en Pamplona, que no se le descubre principio, y desde que no hay memoria se ha celebrado en la propia formalidad, consecuencia y requisito que en estos últimos años, sin haberse variado el método, por parte de la Ciudad, en la más mínima cosa».

Los primeros datos documentados que conocemos sobre la fiesta de toros  en Navarra se refieren a los festejos celebrados en el siglo XIV.

En agosto de 1385, el rey navarro Carlos II “El Malo”celebró una corrida de toros en Pamplona, y para ello mandó venir a dos hombres de Aragón, uno cristiano y otro moro, para matar dos toros en presencia del monarca, y por ello desembolsó la suma de 50 libras. Se desconoce la procedencia de las reses bravas.

Queda documentación en el Archivo de Navarra sobre que, tres años mas tarde, en 1388, Pamplona organizó una corrida de toros con motivo del paso por la ciudad, camino de Castilla, de la duquesa de Lancaster, prima del rey navarro Carlos III. Para esta ocasión se preparó la corrida y muerte de dos toros. Parece que la procedencia del ganado esta vez era la Ribera de Navarra y por las reses, el alcalde y jurados de Tudela percibieron 20 florines. Al paso por Tudela, la insigne duquesa fue obsequiada por esa ciudad con otra corrida de toros.

En 1388 también queda documentado que fueron solicitados al tudelano Juan Gris, dos toros de su ganadería para organizar una fiesta. Este ganadero tudelano, hasta la fecha, es el primer dueño de toros de lidia de Navarra.

Por tanto, si Pamplona puede presumir de ser la ciudad con mayor tradición taurina en lo referente a la celebración de corridas de toros, se puede afirmar que también lo es en Encierros, pues éstos se llevaban a cabo siempre que había corrida.

Consecuentemente, el recorrido del Encierro, o de la entrada, siempre estuvo condicionado por la ubicación de las plazas de toros. A lo largo de la historia, Pamplona tuvo cinco cosos:

–  Hasta 1843. Plaza del Castillo.
– De 1844 a 1848. Primera plaza de toros fija.
– De 1850 y 1851. Plaza de quita y pon.
– De 1852 a 1921. Plaza de toros «vieja».
– De 1922 hasta nuestros días. La plaza de toros actual.

Al parecer, desde tiempo inmemorial y hasta 1848, el abanderado de San Fermín, a caballo, abría el Encierro. Entre él y los astados nadie se interponía, mientras que, detrás de la manada, pastores y empleados azuzaban a las reses. Por aquel entonces, el recorrido se iniciaba en Santo Domingo, hasta llegar a la plaza de la Fruta y afrontar Mercaderes. El trazado continuaba por Chapitela y finalizaba en la plaza del Castillo.

El año 1844 es trascendental en la historia taurina pamplonesa. Se inauguró la primera plaza de toros fija, de obra, que fue un desastre como construcción. El tradicional Encierro varió su itinerario: los toros recorrieron breve espacio intramuros y, sin corredores, entraron por el portal de San Nicolás (hoy Avenida de San Ignacio) hasta la plaza, que estaba ubicada, más o menos, donde hoy se halla el Teatro Gayarre. Este trayecto se mantuvo hasta 1848.

En 1849 no hubo corridas de toros. Mientras se construía una nueva plaza de toros, en las fiestas de 1850 y 1851, se estableció una plaza de maderos, de quita y pon, en lo que hoy es la Plaza del Vínculo, por lo que el Encierro fue también muy breve. Los toros entraron por el portal de San Nicolás y recorrieron parte de la calle Estella hasta llegar a la citada plaza.

Es a partir de San Fermín de 1852, con la inauguración del nuevo coso, conocido como la “plaza vieja” (que perduró hasta el 10 de agosto de 1921) cuando el Encierro de los toros adquirió casi el mismo trayecto que el que conocemos hoy en día. La manada salía del portal de Rochapea y pasaba por Santo Domingo, Plaza de la Fruta (hoy Plaza Consistorial), Mercaderes, Estafeta y… aquí está la diferencia. Al salir de esa calle, la manada tomaba la curva hacia la derecha, donde unos metros después estaba situada la plaza, en lo que hoy es la trasera del Teatro Gayarre y el Café Niza.

Desde 1922, con la inauguración de la plaza actual, al salir de Estafeta, la curva se toma a la izquierda. Es ésta la única variación que ha experimentado el trayecto del Encierro desde 1852.

Respecto a la hora de comienzo del Encierro, hasta 1924 comenzó a las seis de la mañana. Desde ese año, a las siete. En 1974 se retrasó una hora más y desde entonces, el momento clave, el de inicio, llega cuando las manecillas del reloj marcan las ocho de la mañana.

En relación a la presencia de corredores, la historia del encierro pamplonés la podemos dividir en tres etapas:

– Tiempos remotos. Hasta 1880. Sin corredores.

– Primeros corredores.1880 – 1921.

– 1922 hasta la actualidad. Época moderna. Nueva plaza. El mismo itinerario hasta hoy.

Por último, es preciso indicar que desde comienzos del XIX hasta la actualidad, no hubo corridas de toros en Pamplona y, por tanto, tampoco Encierros, durante estos años: 1805, 1806, 1807, 1808, 1809, 1810, 1811, 1812, 1813, 1814, 1815, 1821, 1822, 1823, 1829, 1834, 1835, 1836, 1837, 1838, 1839, 1848, 1849, 1873, 1874, 1875, 1937, 1938, 1978 (sólo se celebraron dos encierros) y 1997 (se suspendió una corrida de toros y el Encierro del siguiente día por el asesinato de Miguel Ángel Blanco).

 

Origen del EncierroTiempos remotosPrimeros corredoresÉpoca Moderna

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