La historia del Encierro se ha marcado con momentos trágicos y angustiosos ocasionados por los montones. 

La cadena de caídas de corredores provocan en muchas ocasiones tapones de gente que impiden el paso a toros, cabestros y otros corredores. La mayoría de ellos han tenido lugar en el callejón de acceso a la plaza, tramo del recorrido que se estrecha en forma de embudo y complica la carrera.

7 de julio de 1878. Primer montón registrado.

Así apareció publicado en la prensa local: «Tras el traslado de las reses de Zalduendo por las rúas pamplonesas, al llegar al ruedo del coso se produjo uno de los llamados montones, muralla humana que no bajaría de treinta o cuarenta personas, según cita de testigo presencial. Los toros saltaron por encima, sin que sucedieran hechos desagradables, salvo un muchacho que le des- trozaron la mano al cogerle con una puerta».

7 de julio de 1922. Inauguración de la plaza actual y gran montón.

Precisamente el día en el que se inauguraba la nueva plaza de toros de Pamplona, el Encierro concluyó con un gran montón en el callejón de acceso al ruedo.

Los toros de la ganadería de Herederos de Vicente Martínez protagonizaron una buena carrera pero cuando llegaron al callejón, se encontraron con un montón que les impedía el paso a la plaza. Azuzados por los pastores lograron pasar por encima del tapón humano, dejando tras ellos un centenar de heridos.

Entre ellos se encontraban Ángel González, músico de La Pamplonesa, que sufrió la fractura de la clavícula izquierda; Ignacio Galdeano, con una herida en la cabeza, en la que hubo que dar algunos puntos de sutura; y Simeón Francia, que presentó una herida corrida en un muslo, producida por asta.

7 de julio de 1943. Doble montón en el Callejón.

Tras pasar 21 años, el Callejón volvió a ser lugar de angustia y pánico en el recorrido. Esta vez los astados se vieron acorralados por dos montones. El primero, en el acceso a la plaza, provocó que los corredores que lograron dar media vuelta y escapar, originasen por los choques contra los demás corredores que se acercaban y las caídas en cadena, otro montón en el acceso al Callejón. Después de tres eternos minutos, la manada saltó la barrera y accedió a la plaza.

7 de julio y 12 de julio de 1953. Dos montones en el mismo año. 

7 de julio: con los toros de Salvador Guardiola en el recorrido, se originó un montón humano ocasionado por las caídas de los corredores metros antes de la entrada la callejón.

12 de julio: con los toros de Francisco Ramírez de Ávila en el recorrido, el callejón volvió a ser protagonista, esta vez en la mitad de su longitud, de otro montón angustioso.

7 de julio de 1957. Montón impactante que fue noticia por todo el mundo. 

Una vez más, el 7 de julio y una vez más, en el callejón, se originó un gran montón con los toros de Salvador Guardiola en el recorrido. Un muchacho, periódico en mano, trataba de poner calma en un momento en el que el pánico se adueñó de toros y corredores. La situación se saldó con numerosos heridos por fracturas e inicio de asfixia.

7 de julio de 1960. Curioso montón en la calle Estafeta.

En esta ocasión el montón se produjo en mitad de la calle Estafeta, cerca de la Bajada de Javier.

Cinco de los toros de Pablo Romero atravesaban el recorrido en manada mientras que el sexto quedó rezagado. Fue este último el que embistió contra el montón de corredores causando más de veinte heridos. Por fortuna, ninguno fue herido de gravedad y las consecuencias no fueron tan trágicas como pudieron haberlo sido.

8 de julio de 1970. Montón peligroso en la mitad del callejón.

El Encierro fue protagonizado por los toros de la ganadería de Juan Pedro Domecq. En la mitad del Callejón se formó un montón de corredores en el que más de 40 personas fueron heridas y una de ellas con pronóstico grave.

7 de julio de 1972. El 50 aniversario de la Plaza y un nuevo montón.

Si la inauguración de la plaza se celebró con un montón en el callejón el día 7 de julio, exactamente medio siglo después sucedería lo mismo en el mismo tramo del recorrido como si se tratase de una conmemoración.

Si bien en ambos años se formó un montón en el callejón que impedía el paso de los toros a la plaza, el 7 de julio de 1972 se dio un acontecimiento único en la historia del Encierro; fue el primer Encierro al revés del que se tenga constancia.

Sin restar importancia a los momentos de pánico vividos en el montón, los momentos de tensión absoluta se dieron cuando los toros decidieron dar la vuelta en el callejón y comenzar la carrera en sentido contrario. Los mansos saltaron a los corredores que formaron el montón pero los toros, reiniciaron la carrera hasta que el portón de la curva de Mercaderes les impidió seguir su particular Encierro al revés y dieron media vuelta hasta llegar a la Plaza.

Después de nueve minutos, los toros entraron en los corrales de la plaza siendo un Encierro en el que no hubo que lamentar ninguna desgracia.

13 de julio de 1972. El callejón, nuevo protagonista.

El Encierro protagonizado por los toros de Samuel Flores, finalizó con un nuevo montón en el famoso callejón de entrada a la plaza dejando a su paso 18 heridos leves.

9 de julio de 1975. Sobrecogedor montón. 

Escalofriante montón en el callejón en un Encierro con toros de la ganadería Javier Osborne. A diferencia de los cabestros que lograron saltar la muralla humana para acceder al coso, los toros se dieron la vuelta hasta llegar a Telefónica. A su regreso, el montón de corredores no se había disipado y tratando de abrirse camino, comenzaron a cornear y embestir contra la barrera. Se saldó con 100 heridos (16 de ellos graves) y una víctima mortal; Gregorio Górriz Sarasa, corredor veterano del Encierro, de 41 años, y natural de Arazuri (Navarra).

A partir de ese momento, el callejón se acondicionó con unas gateras, huecos rectangulares que sirven de escapatoria y refugio para los corredores.

8 de julio de 1977. Nuevo montón con víctima mortal.

En el callejón de la plaza, se formó un montón que acabó con la vida de José Joaquín Esparza Sarasíbar, joven pamplonés de 17 años, vecino de La Chantrea. En un principio, se pensó que el fallecimiento se produjo por asfixia. No obstante, la autopsia determinó después que la causa de su muerte fue una hemorragia interna provocada por la rotura de la vena cava inferior, que se rompió como consecuencia de un pisotón de algún cabestro o un toro de Miura. Este trágico montón se saldo además con al menos 40 heridos leves.

10 de Julio de 1987. Pequeño montón en Estafeta.

Con la ganadería de Javier Osborne en el recorrido, se formo un pequeño montón al final de la famosa calle Estafeta. Uno de los toros, Novelero, centró su atención en los corredores que se amontonaban en el suelo y empitonó al corredor local Gaizka Aranguren.

11 de julio de 1993. Espectacular montón en Estafeta.

El final de la calle Estafeta fue testigo de un gran montón originado por las caídas en cadena de los corredores. Cabestros y cinco de los toros pasaron la barrera por encima sin mucha complicación, uno de ellos amagó darse la vuelta y sembrando el pánico entre los participantes que se dieron la vuelta para escapar, y vieron como el sexto toro que había quedado rezagado, se acerca hacia ellos. Este último, “Papelero”, fue conducido a la plaza con la insistencia de los corredores periódico en mano. No hubo que lamentar heridos ni corneados en este montón.

12 de julio de 2004. Dos pequeños montones en el Callejón.

Los toros de la ganadería Jandilla protagonizaron un Encierro que finalizaba con un pequeño montón en el lado izquierdo de la entrada del callejón y  otro pequeño montón en la mitad derecha del mismo con graves consecuencias. El experimentado corredor Julen Madina tropezó en esta segunda barrera humana y dos de los toros que habían quedado rezagados de la manada, chocaron contra ella. Uno de ellos, “Triguero” se ensañó con Julen originándole cinco cornadas. El otro toro colorado, se dio la vuelta y arremetió contra el primer montón de corredores dejando tres heridos por asta.

13 de julio de 2013. Montón angustioso en la entrada a la plaza.

La ganadería de Fuente Ymbro finalizaba el Encierro en 4 minutos y 15 segundos. A su paso por el callejón chocaron contra una marea de gente, unas 200 personas aproximadamente, que taponaban el acceso a la plaza. Los toros y los mansos, muy nobles, se encajonaron contra la barrera sin arremeter contra nadie. Dos de los mansos lograron pasar por encima de toda esa gente y el resto fue reconducido por el pasillo formado entre la barrera y la contrabarrera de la plaza.

Se vivieron momentos de pánico y la situación se saldo con 23 personas atendidas en la plaza, dos de ellos con pronósticos graves por aplastamiento.

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