El Encierro de Pamplona lo protagonizan seis toros de las ganaderías bravas más prestigiosas de la Península Ibérica, españolas y portuguesas.

Lo que distingue a los toros que se traen a Pamplona es una mezcla de características físicas y temperamentales, que se sintetizan en la llamada bravura, por lo que también se le conoce como toro bravo.

El toro se cría en el campo, en grandes superficies naturales llamadas dehesas. En las manadas se establece una rigurosa jerarquía. Se denomina mandón al toro dominante y que maltrata a los demás. Con cierta frecuencia, este jefe es desafiado por otro miembro de la torada para arrebatarle el liderato, produciéndose violentas peleas. El toro derrotado se denomina abochornado y es atacado y perseguido por el resto de la manada, quedando apartado de la misma y volviéndose irascible y muy peligroso.

Respecto a sus costumbres, el toro bravo es un animal gregario que halla seguridad y refugio en una manada. Después del nacimiento y antes del destete, el becerro vivirá ocho o nueve meses alimentado y protegido por su madre. Dado que su madurez sexual se produce a los 16 meses aproximadamente, poco después del año se separan machos y hembras, quienes a partir de ese momento, vivirán en cercados diferentes.

Las diversas edades del toro bravo se denominan con nombres específicos: añojos (los de un año), erales (los de dos años), utreros (los de tres años), cuatreños (los de cuatro años) y cinqueños (los de cinco años). Sólo cuatreños y cinqueños protagonizan el célebre Encierro de Pamplona.

Más información sobre el Toro Bravo

Artículos Relacionados