La misión del pastor del Encierro consiste en conducir los toros hasta la plaza de la manera más limpia y rápida posible, sin que los astados se distraigan. Para ello, se arman de una larga vara, que suele ser de fresno o avellano,para azuzar a los toros. A diferencia de los dobladores, siempre avanzan detrás del toro. Asimismo, tienen que estar pendientes de que nadie distraiga a la manada y en caso de que un toro se quede suelto, velan para que nadie se interponga e intentan reconducirlo de la manera más eficaz posible.

Su figura debe ser respetada por todos los corredores. El equipo de pastores, formado por diez personas, va uniformado con un polo de color verde oscuro; en sus respectivas espaldas llevan grabada la palabra “pastor”. Con este distintivo dejan claro quiénes son en la carrera.

No hay que olvidar que son un equipo de hombres que se la juegan abiertamente cada mañana sin otra defensa que su vara, en una labor callada, repleta de riesgo e incluso, desconocida para algunos.

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