De turismo por Pamplona

Pamplona es una ciudad que invita al turismo. Las fiestas de San Fermín suponen un gran atractivo para el visitante, pero también el amplio patrimonio y su rica historia.

La ciudad está amurallada (una de las mejores conservadas en Europa) y ofrece al visitante la oportunidad de vivir la experiencia de visitar las fortificaciones, baluartes y la Ciudadela, transportándole en el tiempo.

La arquitectura emblemática de la ciudad enamora al visitante y al lugareño. La casa Consistorial (lugar donde se celebra el chupinazo y se da comienzo a la fiesta), el Palacio de Navarra o el Archivo General son algunos de los edificios que componen la Pamplona monumental.

Los parques y jardines de la ciudad invitan al relajo y disfrute. El parque de la Taconera con los jardines más antiguos de la ciudad, el de Yamagutxi con sus aires orientales, la Ciudadela y Vuelta del Castillo que parecen ser el pulmón de la ciudad o el parque fluvial de Pamplona que sigue el transcurso de los ríos, son espacios verdes en los que se respira armonía y serenidad.

El paseo por el río Arga recorre los puentes históricos más importantes y el paseo por la Ronda Barbazana te sitúa en lugar privilegiado de la ciudad donde poder contemplar los barrios de Pamplona y el monte San Cristobal desde la parte superior de la muralla.

Hay rincones que no pasan desapercibidos por su belleza y magia. El caballo blanco, balcón de la ciudad, y la Plaza del Castillo, el salón de la misma, son dos de esos lugares tan singulares.

Pamplona es una de las ciudades por las que atraviesa el Camino de Santiago. Realizar la ruta que los peregrinos atraviesan a su paso por la ciudad, es una experiencia que posibilita conocer distintos lugares y calles emblemáticas de la ciudad.

Son varias las iglesias que se pueden visitar en Pamplona. Pero la Catedral de Santa María la Real, principal monumento religioso de la ciudad, merece ser visitada por su gran belleza.

Uno no se puede ir de Pamplona sin realizar la ruta por el recorrido del Encierro. Es sorprenderte y emocionante ver in situ las calles por donde pasan los toros y corredores durante los Sanfermines.

Aunque no se sitúa en Pamplona (pero sí muy cerca), la cordillera de los Pirineos es un paraje espectacular que no deja indiferente a ninguna persona que lo visita.

A Hemingway le encantaba ir a pescar a los ríos pirenaicos para desconectar y volver por la tarde a la fiesta con la energía renovada.

¡Descubre Pamplona y disfruta de toda su belleza!

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