Desde 1927, la costumbre marca que sean cuatro las mechas a encender, labor encomendada a los encargados de colocar el vallado.

El primero de los cohetes, elaborados por la pirotecnia valenciana Caballer, puntual e invariable, da inicio al Encierro. Se lanza a las ocho en punto de la mañana y señala que se ha abierto la puerta del corral.

Un segundo cohete indica que los seis toros han salido del corral de Santo Domingo. Lo normal es que estalle instantes después del primero, salvo que algún toro remolonee y tarde en salir.

El tercer y el cuarto cohete están reservados para el final del Encierro. El tercero indica que la manada al completo ha entrado en la plaza de toros. En ese momento, el coso se cierra y el recorrido, libre por lo tanto de animales bravos, puede abrirse y volver a la normalidad.

Por último, el cuarto cohete pone punto y final al Encierro. Significa que los seis toros, acompañados por los mansos, descansan ya en los corrales de la plaza de toros de Pamplona.

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